
ACEQUIAS ÁRABES RESTAURADAS contra la sequía del siglo XXI
Estos canales permean al suelo y mejoran la humedad y la capa freática
Las acequias árabes abiertas en toda la mitad sur de la España musulmana y Aragón desde su llegada en el siglo octavo hasta su expulsión en el XVI siguen vivas. En Francia, medios como GEO o Le Monde se interesan por la restauración de los canales de riego moriscos con la que se planea combatir la sequía en varias comarcas de España.
Las acequias son las conducciones de riego de la época musulmana, muchos de los cuales siguen activos, especialmente en Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana.
Elche, el sistema de riego Patrimonio de la Humanidad
En Elche se lleva a cabo una actividad que sorprende a los locales. La Ruta del Agua explica cómo el pantano de Elche, un embalse con presa del siglo XVII, sigue el principio del riego morisco. De la altura de la presa sale un antiguo canal que sigue regando la zona norte de los campos de la ciudad. Y ese canal discurre en ligero descenso, pero muchos metros por encima del río, que va por el fondo del valle. El canal así evita tener que usar bombas para subir el agua a zonas de regadío por encima del río.
Ese Canal Mayor sigue vigente hoy en día y riega los palmerales de la zona al norte de la línea del ferrocarril.

Elodie Descamps se pregunta en GEO Francia: «¿Y si los sistemas construidos en la Edad Media pudieran ser parte de la solución a los retos del presente? Es el caso de España, donde los agricultores están rehabilitando los canales de riego moriscos para hacer frente al calentamiento global. Y a la desertización que amenaza al país».
En España tenemos miles de acequias expandiendo una red de enganches para las parcelas. En la cuenca del Tajo también están los caces. Siguen el mismo principio de velocidad del agua por diferencia de inclinaciones desde un río o arroyo principal. España alberga unos cuantos miles de estas zanjas moriscas, abiertas entre los siglos VIII y XVI, que llevaron agua a campos y pueblos durante siglos.

En Sudamérica, los sistemas de riego tradicionales de los incas permiten aún hoy recoger el agua de los ríos, la lluvia y el deshielo en las cumbres andinas. El agua va permeando a la capa freática y humidifica el suelo, reduciendo la evaporación. Una solución sencilla que ya ha demostrado su eficacia en algunas regiones de España. Aunque en la década de 1960 se descuidaron, los agricultores han decidido ahora restaurarlas para hacer frente a la sequía.
España amenazada por la desertificación
El verano de 2022 ha sido catastrófico para España y Portugal, por incendios y por ausencia de lluvias. La península se enfrenta a un futuro hídrico incierto. Con más de dos tercios de nuestra superficie con claras tendencias a la desertificación, las reservas de agua están 20 puntos por debajo de la media de los diez últimos años. Y Francia se ve en una situación parecida en su tercio sur.
El diario Le Monde recoge la información de que por sugerencia de un grupo de investigadores, 50 comunidades de regantes de Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Castilla-La Mancha han decidido restaurarlas las acequias. «Gracias a las ellas vamos a conseguir que el agua se filtre al subsuelo. Como una esponja. Y que alimente las capas freáticas, en lugar de escurrirse, bajar por los ríos y llegar al Tajo y luego al mar». Lo dice al diario José Antonio Jiménez, secretario de la comunidad de regantes de Ocho Caños.
Un proyecto de la Universidad de Granada quiere devolver su uso a las acequias árabes para mejorar las posibilidades de la población rural y luchar contra el cambio climático
Enrique Bocanegra describía en El País cómo en la cumbre del monte del sombrero al norte de la ciudad de Granada, el profesor en historia y arqueología medieval José María Civantos señalaba una zanja de cinco metros de ancho y dos de profundidad, llena de hierbajos y basuras, que atraviesa la ladera en diagonal. “Es la acequia de Aynadamar. Tenemos documentado que durante un milenio, desde el siglo XI, proveyó de agua al Albaycín de la ciudad de Granada». Y el trabajo es colaboración de la universidad y la Fundación AguaGranada.
Es curioso saber que Aynadamar es una acequia medieval que durante siglos abasteció de agua a edificios de Granada. Como el Hospital Real, el Carmen de la Victoria o el Campus Universitario de Cartuja.

Restaurar las acequias árabes para combatir las sequías
¿El objetivo? Almacenar el agua en el interior del suelo para regenerarla, mantenerla a la temperatura adecuada evitando el riesgo de evaporación y, sobre todo, poder utilizarla según las necesidades y la escasez en verano. Aunque el pueblo contaba con un centenar de acequias en sus alrededores, éstas fueron abandonadas paulatinamente en la década de 1960 por los efectos combinados de la construcción de una presa, el cultivo intensivo de tabaco y el éxodo rural que empujó a un gran número de pastores a dejar sus tierras por las ciudades.
Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha tienen miles de kilómetros de acequias moriscas
El equipo de Martín Civantos trabaja en este proyecto. Es una colaboración de la universidad con la Fundación AguaGranada. Restauran las acequias árabes medievales de Sierra Nevada y las Alpujarras desde hace ocho años. Le Monde comenta que ya han cartografiado 24.000 kilómetros de canales entre Granada y Almería, y restaurado 90 kilómetros con ayuda de las comunidades de regantes. «El efecto ha sido inmediato: mayor disponibilidad de agua en verano, gracias a la función de recarga del acuífero, y la recultivación de las tierras abandonadas», comenta el arqueólogo a Le Monde.
Una solución barata y natural basada en las acequias árabes
Estos canales de agua, para funcionar correctamente, requieren unas condiciones específicas. Como la pendiente suficiente y un suelo rocoso pero cubierto por una capa permeable que permita la filtración del agua al terreno y hacia la capa freática. «Es el caso de montañas jóvenes como Sierra Nevada, la Sierra de Guadarrama, zonas de Sierra Morena… En general, casi todas las montañas mediterráneas cumplen estos criterios», comenta Sergio Martos-Rosillo, del Instituto Geológico y Minero de España.
Pero el mismo investigador se lamenta de que «Sin embargo, el hecho de que ningún lobby industrial pueda enriquecerse con esta tecnología de baja tecnología. Que está basada sólo en los recursos naturales, dificulta la obtención de fondos».

Otros municipios granadinos como Baza también están actuando. Allí, la Comunidad de Regantes Siete Fuentes Negratín, con apoyo del Ayuntamiento, ha limpiado las acequias para la recuperación del riego en los terrenos de cultivo tradicional de la ciudad.
Francia observa la iniciativa española
La revista francesa comenta que en un momento en el que en Francia están recurriendo a la construcción de megaestanques agrícolas -a los que se oponen los ecologistas- estos proyectos de restauración colectiva sin impacto ambiental podrían ser una opción…
A modo de recordatorio, España es el país de Europa que ha registrado la mayor superficie quemada, con un total de 245.061 hectáreas. Una solución de bajo coste para combatir la sequía, las acequias ayudan a mantener la temperatura de los ríos en un nivel correcto, enriquecen el suelo y preservan los bosques.
Lluís Alamany con informaciones de GEO, Le Monde y Universidad de Granada




