
ALOE VERA, trucos para cuidarla
El Aloe vera es de esas plantas que casi se las apañan solas, pero ¿a quién no le gustan los mimos? Te damos unos trucos para que tu Aloe Vera esté siempre feliz.
El riego
El aloe vera se cultiva habitualmente en climas desérticos. Aunque los veas llenos de agua al cortar una hoja, si lo riegas más de la cuenta se le pudrirán las raíces y, luego, los tallos. Saber cuándo regar es muy sencillo. Introduces el dedo en la tierra unos 2,5 cm. Si sale seco, tu planta necesita riego. Si está en una maceta, es importante dejar que el agua se escurra, debe tener drenaje, no encharcarse en el fondo. En invierno, la planta entra en reposo y no hay que regarla, o regarla muy poco.
La tierra
Cualquier sustrato será bueno, y lo más importante es que no se te encharque la parte baja de la maceta. Ponde drenaje para que esté húmeda pero sin estar mojada. La tierra puedes comprarla en tienda o hacerla tú. Mezcla perlita, arena y tierra ordinaria para macetas y consigue una tierra perfecta a bajo coste.
La iluminación
Para que el aloe vera crezca, necesita sol directo, mucho sol, porque casi es una planta de monte mediterráneo. En el interior, pon la maceta en una ventana orientada al sur. Si no, se conforma con la luz eléctrica, aunque no es lo ideal, claro.
El abono
El Aloe vera es una planta muy sufrida, casi se las apaña sola cuando está en el campo y en realidad no necesita abono para crecer bien. Pero en su temporada de crecimiento (primavera hasta el final del verano), puedes darle un poco, siempre mejor natural que químico, ya sabes. Sobre todo si piensas utilizar su líquido interior para cuidarte la piel.
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