CASA CON BAÑERA en un árbol

Nuestra admirada anónima presenta su última construcción primitiva

Se han puesto de moda los vídeos sobre construcciones hechas a mano y aceleradas, que muestran a virtuosos de la pala, auténticos hachas de la arquitectura elemental y sabia. Abrieron esta racha de primitivos una pareja de camboyanos incansables. Y siguió esta chica fascinante -así opinamos en esta Redacción mixta de BE OnLoop- que últimamente ha tenido réplicas más sexys pero menos auténticas, en Australia y Estados Unidos. Aquí levanta una casa en un árbol bañera incluida.

La protagonista anónima de Primitive Survival Life, se baña tras acabar la estructura / GLOTG

Del suelo a las ramas

Nuestra protagonista -aún os pondremos alguno de sus vídeos de 2022 otro día- acaba de presentar su última obra, y esta vez no excava la tierra, sino que trepa a las alturas para montar en una semana una envidiable casa en un árbol, piscina incluida.

Un pecado venial

Los puristas dirán, con razón, que en la fase final de la obra ha recurrido a una tela y a una bolsa de agua en plástico, pero por un momento haremos la vista gorda. Las paredes de la terraza podrían haber sido grandes hojas de palmáceas contra la lluvia, y evitar fugas en la bañera se habría resuelto con revestimiento en barro barnizado con aceite para impermeabilizar.

Pero el fondo aprovechable de estos vídeos que la jerga X llama motivacionales es un mensaje de austeridad, de formas de vida más acordes con la naturaleza, con sus ciclos y sus limitaciones allí donde las tenga. Y eso tenemos que aplaudirlo mucho. O las vidas son más austeras o la sociedad planetaria tendrá una evolución más complicada.

Nuestra arquitecta camboyana remata el soporte de la bañera / GLOTG

Podemos ser muy felices con muy poco. Lo confirma un gran informe con resultados de varias universidades internacionales: las curvas de la felicidad y el dinero son divergentes. Las sociedades con menos riqueza sonríen más. Lo apreciamos cuando viajamos, y se cumple en los lógicos márgenes de sociedades que garantizan al menos el alimento diario. Porque en el sur de Madagascar los niños se ríen menos tras seis años sin lluvia. Damos fe.

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Filosofías aparte, bravo por esta iniciativa de nuestros obreros-arquitectos camboyanos que nos aportan muy buenas vibraciones.

Redacción BE OnLoop

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