EL FREERIDE, más cerca de ser olímpico

Las pruebas, ahora en el hemisferio sur, Sudamérica y Nueva Zelanda

El Freeride World Tour se ha integrado en la Federación Internacional de Esquí y Snowboard. El gesto tiene una lectura que esperaban muchos freeriders desde hace más de diez años: van a ser disciplina de los Juegos Olímpicos. Aunque los defensores del alma rebelde del freeride temen que las normas maten el espíritu libre. Ahora, invierno austral, se compite en Sudamérica y Nueva Zelanda.

El Freeride World Tour (FWT) es una competición profesional desde 2008, y dentro de unas semanas pasará a formar parte de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS). La gran prueba mundial del esquí extremo se llamará desde ese momento FIS Freeride World Tour.

Vídeo promocional de las pruebas para el Freeride Tour en Chile / FREERIDE SUDAMERICA

Eso quiere decir que a las disciplinas actuales de esquí -Alpino, Travesía y Libre- se les añade, desde enero 2023, el Freeride.

Quince años de freeride profesional

Para Nicolas Hale-Woods, fundador y director del Freeride World Tour, la aceptación en la FIS es la antesala a los Juegos Olímpicos, tras quince años de circuito profesional. Y seguirá la misma evolución que la escalada, el surf y el monopatín. «Esta fusión situará a nuestro deporte en la mejor posición posible para alcanzar el objetivo olímpico».

«Y la fusión con el FWT hará que la FIS añada a su cartera uno de los deportes de invierno más emocionantes y dinámicos», continúa.

Freeride en Baqueira / BAQUEIRA BERET

La visibilidad desde la FIS

Pese a ese cambio tan poderoso, el freeride no va a tener ninguna revolución. Y el director del FWT asegura que los patrocinadores de los 5 millones de presupuesto del circuito y la línea del marketing no van a cambiar. Hale-Woods sólo piensa que el hecho de estar federados en la FIS dará solidez y visibilidad a la disciplina, un escaparate privilegiado que provocará la llegada de nuevos seguidores. Escuchado así parece lógico.

Los rebeldes temen la formalidad

La periodista Caroline Christinaz, en cambio, se ocupa de explicar que en las redes sociales, el anuncio de la absorción del Freeride World Tour (FWT) por parte de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) ha sido encajada de una manera bien distinta por muchos freeriders: «Estás vendiendo tu alma al diablo» es el resumen de cientos de ellas.

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Digamos que los freeriders más puros, los rebeldes de la montaña virgen, vienen a decir que integrarse en la FIS es domesticar una disciplina que es rebelde ya desde su propio nombre. ¿Cómo poner normas a un freerider indomable?

Coline Ballet-Baz, francesa, en una bajada en el vacío / FWT

Estos temen que ese pasar por el aro de la FIS acabe con todos los años de libertad vividos e implante un futuro sin creatividad que arruine a un deporte salvajemente bonito.

Temores que ya se esperaban

Estas reacciones en caliente ya se las esperaba Nicolas Hale-Woods. Otro periodista, Sylvain Bolt, desde Ginebra, se hace eco de sus palabras sobre ese tema: «Las redes son esencialmente el eco de los descontentos. Y éste viene de finales de los 90, cuando el snowboard se integró en la FIS».

Para comprenderlo hay que acordarse de la que liaron los snowboarders a principios de los años 80, cuando entre la elegancia clasista del esquí de siempre surgieron aquellos casi-punk cargados de adrenalina, que además de ir muy deprisa describían curvas enormes que provocaban cruces continuos con los esquiadores clásicos.

Y el snowboard se integró en la FIS

A finales de los 90 el snowboard se integró en la FIS, y para muchos amantes del snow eso significaba, de nuevo como ahora con el freestyle, domesticar una forma rebelde de relacionarse con la montaña y la nieve. Y a los clásicos a su vez, ver consagrarse al snow les pareció un corte de mangas a las normas de siempre.

«El snowboard se consideraba demasiado peligroso», recuerda Darius Heristchian, antiguo snowboarder profesional y ahora asesor de RTS. «En algunos lugares, estaba prohibido. Y las tensiones que su llegada creó en las pistas o en las estaciones se reflejaron en las federaciones».

El freerider Jeremy Bernard, en una caída vertical / FWT

Los contactos entre el Freeride World Tour y la FIS existen desde hace unos diez años. Pero se han intensificado en los últimos doce meses. Hay intereses comunes: la FIS se beneficia de una disciplina que atrae a un público joven y completa su abanico de disciplinas.

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La licencia FIS para freeriders

«Con la fusión con el FWT, la FIS incorpora a su cartera uno de los deportes de invierno más emocionantes y dinámicos», afirma Johan Eliasch, Presidente de la FIS, en un comunicado. Se trata de una situación en la que todas las partes salen ganando, ya que la FIS puede aportar un enorme potencial de crecimiento al FWT al ofrecerle la oportunidad de desarrollarse en un escenario más amplio. El FWT aporta a la FIS un circuito altamente profesional que ofrece una acción impresionante y un elemento totalmente nuevo del esquí y el snowboard».

Las ventajas del paraguas FIS

Nicolas Hale-Woods, por su parte, está deseando aprovechar la amplia red de la FIS, que facilitará en particular el acceso a nuevos destinos para las paradas de freeride. «La FIS nos proporcionará marketing adicional y nuestra distribución mediática será más amplia», afirma el fundador del Freeride World Tour. Los atletas dispondrán de una licencia FIS y se beneficiarán del estatus de atletas de élite de una Federación reconocida por el COI. Eso les permitirá solicitar ayuda financiera de las instituciones.

La temporada del FIS Freeride World Tour comenzará el 13 de enero en Kicking Horse (Canadá) y finalizará el 25 de marzo en la tradicional Xtreme de Verbier.

Edición BE OnLoop con información de Sylvain Bolt, Caroline Christinaz y agencias

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