GUISANTES: todo lo que necesita saber

Si me das a elegir entre un superalimento exótico y un buen puñado de guisantes recién cosechados… me quedo con los guisantes. Así, sin dudar. Porque estos pequeños tesoros verdes, que muchos relegan a un rincón del congelador, son en realidad una joya ecológica y nutricional que merece protagonismo en cualquier cocina que se precie de consciente y sostenible.

Los guisantes enriquecen el suelo, necesitan poco para crecer felices, y encima nos regalan proteína vegetal de calidad. En esta nueva entrega de La Ficha de Daniela, te voy a contar cuándo sembrarlos, cómo cultivarlos sin químicos, qué beneficios ofrecen para tu salud y tu tierra… y, por supuesto, cómo cocinarlos aprovechando hasta la última vaina. Porque aquí no se tira nada.

Importante: Esta ficha ofrece información sobre las propiedades y usos de los guisantes, pero no debe interpretarse como asesoramiento médico. Es un enfoque desde la perspectiva de una amante de la permacultura y la vida sostenible, explorando sus múltiples aplicaciones prácticas.

Cultivo de guisantes
El cultivo de guisantes enriquece el suelo con nitrógeno y mejora la biodiversidad en pequeños huertos./ Imagen: Envato

Los Guisantes: la ficha de Daniela

Usos:

  • En la cocina: sopas y cremas, en ensaladas, guisos, como acompañamiento, como snack

Propiedades de los guisantes:

  • Generales: refuerzan el sistema inmune, mejoran la salud ocular, controlan el azúcar en la sangre
  • Específicos: regulan el tránsito intestinal
  • Para el huerto: fijan el nitrógeno en el suelo, mejoran la estructura del suelo
  • Ricas en: vitaminas C y K, potasio, fósforo, hierro, calcio, magnesio, ácido fólico

La planta de los guisantes:

  • Luz: necesitan buena exposición al sol
  • Suelo: prefieren suelos sueltos y bien drenados
  • Plantación: Remojar las semillas durante la noche (unas 12 horas), sembrar directamente en el suelo.
  • Riego: mantener el suelo ligeramente húmedo especialmente en las primeras semanas después de la siembre. Luego no necesitan riegos frecuentes. Siempre regar en la base y evitar mojar el follaje para prevenir enfermedades.
  • Propagación: por semillas
  • Recolección: dependiendo de la variedad. Pero siempre sembrar por la mañana para mejor sabor
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Preparación de los guisantes según su uso:

  • En la cocina: en regla general siempre hay que hervirlas para poder usarlas en cualquier receta

A tener en cuenta:

  • Precauciones: importante cocerlos bien ya que sino pueden causar malestares estomacales. Además si no se cuecen bien no pueden desapareces los antinutrientes que contienen que reducen la habilidad de absorción de minerales.

Combinación con otras especies:

Sugerencias: cúrcuma, comino, curry, pimienta negra, jengibre, menta, ajo, raurel, eneldo

Receta de pesto verde de guisante

Mi abuela Doni no soportaba tirar comida. «Si una planta te da tanto, lo menos que puedes hacer es agradecérselo», decía mientras recogía las vainas de guisante que muchos desechan sin pensar. Fue ella quien me enseñó que esas vainas, verdes y fibrosas, esconden un sabor fresco y lleno de vida. Hoy comparto su receta de pesto de vainas de guisante, una crema deliciosa que sirve para acompañar casi todo y que, sobre todo, hace honor a la cocina de aprovechamiento real.

Ingredientes (para 1 tarro grande de pesto)

  • 200–250 gramos de vainas de guisante, lavadas y sin los hilos duros
  • 1 diente de ajo pequeño (opcional)
  • 40 gramos de frutos secos (ella usaba nueces de su tierra, pero puedes poner almendras o piñones)
  • 40 gramos de queso curado rallado (parmesano o similar o en versión vegana)
  • Zumo de medio limón
  • ½ taza de aceite de oliva virgen extra (mi abuela usaba de girasol pero con aceite de oliva está más rico)
  • Sal y pimienta negra al gusto
Pesto de guisantes
Combina guisantes con especias como cúrcuma, menta o comino para crear platos sabrosos y originales./ Imagen: Envato

Preparación paso a paso

  1. Limpia bien las vainas. Si tienen hilos duros en los bordes, retíralos como si pelaras una judía verde. Lava bajo el grifo y escúrrelas.
  2. Escáldalas en agua hirviendo con sal durante unos 3 o 4 minutos, solo lo justo para ablandarlas y fijar ese color verde tan bonito. Luego pásalas a un bol con agua fría y hielo. Esto es clave para mantener su sabor fresco, como decía Doni: «el frío les devuelve el alma».
  3. Tritura todo junto: las vainas escurridas, el ajo (si lo usas), los frutos secos, el queso, el zumo de limón, sal, pimienta y un chorrito de aceite. Hazlo con calma, y si notas que queda muy espeso, añade poco a poco más aceite hasta tener una textura cremosa.
  4. Prueba y ajusta: Doni siempre probaba tres veces. “Una para la sal, otra para el alma, y otra por si acaso”.
  5. Guarda el pesto en un tarro de cristal, cubierto con un poquito de aceite por encima. Aguanta bien 4 o 5 días en la nevera. Aunque en casa, rara vez pasaba del segundo día…
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¿Y cómo lo uso yo?

  • Con pan tostado y un poco de tomate natural.
  • Sobre pasta caliente, con un chorrito más de limón y queso rallado.
  • Como base de empanadas o tostas con verduras asadas.
  • Incluso sobre patatas cocidas y huevo duro: mi cena favorita.

Aprovechar lo que la tierra nos da no es solo una tendencia: es una forma de vivir, de agradecer y de cocinar con propósito.

Sigue descubriendo cultivos sostenibles y consejos verdes que marcan la diferencia en nuestra sección BE green.

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