
LA GRANADA, el antioxidante de la dieta mediterránea
Probablemente es la fruta más interesante del mercado
Apreciada en todo el mundo por su zumo que quita la sed, la granada se cultiva desde hace miles de años en la cuenca mediterránea, sur de Asia y Centroamérica por sus muchos beneficios para la salud. Es una de las frutas más ricas en antioxidantes: sus niveles superan a los del vino tinto y el té verde. España es cuna de la granada Mollar, la más apreciada en Europa, y casi toda se produce en Elche.
¿Qué es la granada y por qué destaca?
El fruto del granado (Punica granatum) es una cápsula redonda de piel firme y gruesa que guarda en su interior cientos de pequeñas semillas envueltas en una pulpa jugosa y dulce. Lo que hace especial a esta fruta no es solo su sabor, sino su riqueza nutricional y antioxidante.
A diferencia de otras frutas, la granada no sigue madurando una vez recolectada, por lo que debe cosecharse en su punto justo. Este detalle, junto con su piel protectora y su interior segmentado, la convierte en un alimento duradero y fácil de conservar en buen estado.

Beneficios reales de consumir granada
Rica en vitamina C, polifenoles y minerales como potasio, magnesio y fósforo, la granada se ha ganado un lugar destacado en muchas recetas dentro de una alimentación saludable. Algunos de sus beneficios más reconocidos incluyen:
- Ayuda a reducir la inflamación.
- Favorece la salud cardiovascular al contribuir a reducir el colesterol LDL.
- Su bajo índice glucémico la convierte en una fruta adecuada para personas con diabetes.
- Contiene ácido punícico (Omega 5), relacionado con efectos antienvejecimiento.
- Su presencia de fitoestrógenos naturales puede ser útil para mujeres en etapa de menopausia.
Además, al fermentar su zumo, su capacidad antioxidante aumenta considerablemente. Estudios in vitro, medidos a través del índice TEAC, han mostrado que puede superar en potencia al vino tinto y al té verde.
Cómo conservarla sin perder propiedades
La granada destaca por su durabilidad. Si se guarda en un lugar seco y fresco, puede conservarse durante meses. En frigorífico se mantiene en buen estado hasta cuatro semanas. Eso sí, no es recomendable congelarla ni almacenarla en conserva, ya que pierde parte de su textura y sabor.
¿Cómo elegir la granada perfecta?
El mejor indicador es el peso: una buena granada siempre pesa más de lo que aparenta. También se debe observar la piel: debe estar tersa y sin perforaciones. El color varía entre el amarillo rosado y el rojo intenso, y no es un indicador directo de madurez.

¿Cómo abrir una granada?
Para abrirla sin estropear sus semillas ni mancharse, lo ideal es hacer un corte superficial en el ecuador, apenas de 2 mm de profundidad, y abrirla con las manos. Una vez separadas las mitades, se pueden golpear suavemente con un mazo por la parte exterior para liberar los granos o presionar con los dedos como si se le diera la vuelta a un guante.
La granada se puede consumir tal cual, sin añadir azúcar. También combina muy bien con zumo de naranja natural o mezclada con yogur. Es una opción ideal para desayunos, ensaladas o meriendas ligeras. Su sabor fresco y equilibrado encaja tanto en platos dulces como salados.
La granada, una fruta global
Aunque su cultivo es milenario en la cuenca mediterránea, hoy se produce también en regiones de Asia, América y África. España, Irán, India, Turquía o Egipto figuran entre los principales países productores. Y lo más interesante: su cultivo sigue extendiéndose gracias a su resistencia y adaptabilidad climática.
En España tenemos la suerte de poder comprarlas entre octubre y marzo en cualquier mercado. Aprovecha ese privilegio.
¿Te ha interesado este artículo? Entra en BE chef y descubre más sobre alimentos funcionales y cocina saludable en nuestra sección.




