LA MIEL, un alimento que dura siglos

Es un alimento único y las abejas tienen que mucho que ver

La miel es uno de los edulcorantes más antiguos, y su uso se remonta al antiguo Egipto. Desde entonces se ha utilizado en todo, desde la alimentación hasta la medicina, por las propiedades antibacterianas, antioxidantes y antiinflamatorias que la hacen un complemento fantástico de nuestra dieta. De hecho, los científicos han estudiado tarros de miel del año 5500 a.C. que aún hoy son perfectamente comestibles. Pero, ¿qué hace que este alimento sea tan especial?

Un alimento rico como pocos

La miel es una sustancia especial por una buena lista de elementos de su composición. Además de ser un alimento especialmente sabroso, es un producto que aporta muchos a nuestra salud. Además, la miel es uno de los pocos alimentos que nunca se enmohece, y por eso, conservada en sitio seco y fresco puedes tomarla años después de cerrar un tarro, aunque siempre leas la advertencia «Consumir antes de 2 años».

Los secretos de su composición

¿Por qué la miel nunca se enmohece? Porque es un azúcar muy saturado. Esto supone que no hay bacterias ni otros organismos de los que pueden causar un deterioro del alimento que puedan desarrollarse en la miel. Esto se debe a varios factores, como la cantidad de agua que contiene, su acidez y la presencia de peróxido de hidrógeno y glucosa oxidada que segregan las abejas, que también tienen su papel en la casi eternidad de la miel.

Un apicultor y su nieta revisan las colmenas de la finca / iSTOCK – Kosolovskyy

Sólo un requisito es necesario para que este alimento se conserve inalterado durante muchos años, conservarla a temperatura ambiente y protegida de la humedad. Y si estuviese muy densa, calienta ligeramente la que vayas a consumir.

Siempre miel natural de cercanía

Pero ojo, hablamos de producto natural. Olvídate de consumir mieles cuando la etiqueta dice «procedente de varios países», como rezan algunas. En cada país tenemos mieles fantásticas, así que lo tienes muy fácil. Escoge una de procedencia garantizada, mejor si es de un apicultor de la región, y desconfía de las marcas muy comerciales, que suelen tener precios más bajos. ¿El no va más de una miel natural? Cómprala con el propio panal. Prueba a morderlo, extraer la miel sin prisa y hacer tu «chicle» de cera.

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