LA SELVA CRECE MÁS con residuos del café

El abono de café cuadriplica el crecimiento en zonas de Costa Rica

Investigadores de la École Technique de Zúrich ETH y de la Universidad de Hawai han confirmado que una parcela de selva deforestada de Costa Rica tratada con pulpa de café se ha regenerado un 80% de árboles salvajes en comparación con otra parcela no tratada con ese residuo natural, que sólo levantó un 20% de hierbas comunes. Es un paso más en la economía circular que promueve la vuelta a la tierra de la biomasa no comercializable.

Sobrantes biológicos del procesado agrario

Utilizar materiales naturales de desecho de la industria agraria para abonar el suelo, como el caso de las vainas del cacao tras extraer el fruto y otros ejemplos, es una práctica que mejora las cualidades de la tierra. Con ello facilita el crecimiento de nuevos árboles o cultivos. Pero esta realidad no es desconocida para los científicos de la economía circular.

La brosa cubrió media parcela: abajo el resultado, selva y hierba / REBECCA COLE – ETH Crowzer Lab

Un equipo conjunto de ambas universidades ha hecho un seguimiento experimental en una parcela de Costa Rica que había sido robada a la selva. Para comprobar un ejemplo de crecimiento vegetal con y sin aporte de nutrientes sobrantes del procesado industrial se escogió el “picadillo” vegetal de las plantas procesadoras del café. Lo que los locales llaman brosa, que hasta ahora se tiraba a los vertederos.

Comparando parcela virgen y parcela con abono

Para la comparativa, la mitad de la parcela se abonó esparciendo en una capa de medio metro -treinta camiones- de ese picadillo de café. Y la otra mitad quedó a su libre desarrollo natural.

La investigadora Rebecca Cole, de la ETH-Crowzer Lab y Rakan “Zak” Zahawui, director de la Fundación Charles Darwin, de Islas Galápagos, publican en la revista Ecological Solutions and Evidence “Los resultados han sido extraordinarios” … “La parcela tratada con pulpa de café evolucionó a un pequeño bosque en sólo dos años. Mientras que la zona sin aportes siguió dominada por pastos comunes”. Rebecca y Rakan habían trabajado diez años antes con el residuo de una fábrica de zumo de naranja.

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La selva y el cafetal comparten buena parte del territorio en Costa Rica / i-STOCK

Rakan explica: “Bajo el sol tropical, esta capa genera una enorme cantidad de calor, y en el proceso de “cocción” asfixia y mata la hierba forrajera que es notoriamente difícil de erradicar. Al mismo tiempo, las aves y otros dispersores de semillas visitan el lugar, atraídos por las abundantes larvas que ayudan a descomponer el material. El resultado neto es una gran cantidad de materia orgánica y nutrientes y muchas semillas dispersadas que se combinan para ayudar a poner en marcha la recuperación de un hábitat degradado y devolverlo a un estado boscoso”.

Un éxito a replicar

En declaraciones a la British Ecological Society los investigadores añaden que el estudio debería hacerse extensivo a otras zonas del país para confirmar los generosos resultados. Y en función de ello anima a los países tropicales con problemas de deforestación grave a utilizar estos residuos naturales. Porque en realidad devuelven a la tierra esa parte de su fertilidad convertida en biomasa aprovechable.

En su presentación web, el Crowzer Lab del ETH de Zúrich dice: “Somos ecólogos teóricos, expertos en restauración y científicos de datos. Estudiamos los ecosistemas globales y generamos conocimientos para proteger la biodiversidad y hacer frente al cambio climático”. Rebecca Cole forma parte de ese equipo de más de veinte investigadores.

Edición BE OnLoop

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