
LUZ DE BACTERIAS MARINAS para iluminar tu casa y tu ciudad
Una empresa francesa replica bacterias marinas luminiscentes
La bioluminiscencia es la producción y emisión de luz por parte de ciertos organismos vivos, como las luciérnagas o los gusanos incandescentes, pero también por más del 80% de los organismos marinos. Una empresa francesa está replicando luz de bacterias marinas para su uso en la decoración de interiores y algunos alumbrados de la vía pública.
Una materia viva que produce luz
La francesa Glowee está desarrollando una materia prima vivaq21 creada a partir de bacterias marinas que son bioluminiscentes por naturaleza. Y que puede cultivarse fácilmente hasta el infinito en el laboratorio.
Sin contaminación lumínica ni consumo eléctrico
Glowee es un sistema de bioluminiscencia que ni consume electricidad ni emite contaminación lumínica. La tecnología de Glowee se basa en la capacidad natural de algunos microorganismos para generar luz. Una luz tenue pensada como opción ante los problemas actuales de la iluminación urbana.
El equipo de investigación de Glowee trabaja en este campo desde 2014 para desarrollar la solución que haga la mejor luz y dure el mayor tiempo posible. Para ello hay que optimizar la luz de bacterias marinas, el medio nutritivo en el que viven y el recipiente en que se encapsulan.

Glowee es transparente durante el día y luminiscente por la noche. Se compone de una cáscara orgánica, transparente y biodegradable que se adhiere a las superficies acristaladas y que contiene la solución biológica y bioluminiscente.
La bioluminiscencia en el cine
Has visto bioluminiscencias en películas como Buscando a Nemo, La vida de Pi y Avatar. Y Glowee aprovecha esta sorprendente capacidad de estos organismos vivos para crear luz, vamos a decir bioluz. Con la intención de implantar esa iluminación en espacios públicos de nuestras ciudades. Y en el diseño de interiores.

Mejoras en bacterias sin modificación genética
El proceso de Glowee empieza en la mejora -sin modificación genética- de estas bacterias no patógenas y no tóxicas para hacerlas más eficientes en producción de luz. Mejorando su intensidad, estabilidad y eficiencia. Y una vez creada la materia prima, desarrollan productos adaptados para integrar esta luz líquida y biológica.
Luz de bacterias marinas, una alternativa a la luz artificial
«El 90% de la pérdida de biodiversidad y de la contaminación del agua procede de la extracción y transformación de recursos. Y la bioluminiscencia es una fuente gratuita e infinita de energía», comentan en la firma biotecnológica.

Reducir el impacto medioambiental de obtener luz
Con esa materia prima de origen biológico y biodegradable elaborada a partir de bacterias marinas cultivadas ad infinitum en laboratorio, «reducimos el consumo de recursos limitados y la contaminación causada por su extracción, transformación y exportación», afirma la empresa.
¿Cuál es el origen científico de la luz biológica?
Bioluminiscencia es el proceso por el cual algunos organismos vivos generan luz. Es el resultado de una reacción bioquímica en la que participa una enzima llamada luciferasa. Provoca una reacción bioquímica en la que intervienen el oxígeno, el ATP (la proteína llamada luciferina) y la mencionada enzima luciferasa.

Esa sería la molécula que hace reaccionar al oxígeno con la luciferina, provocando la emisión de energía que produce la luz visible. Y es un fenómeno más habitual de lo que parece, porque lo desarrollan hongos, gusanos, peces y cefalópodos, medusas…
El proceso ocurre así: el oxígeno oxida el la luciferina, la luciferasa ayuda acelerando la reacción. Y el ATP aporta la energía necesaria para la reacción, que produce agua y luz. Por tanto es una conversión directa de la energía química en energía lumínica.
Diseñar paisajes más respetuosos con la biodiversidad y los ciudadanos
A través de la bioluminiscencia, que es una luz calmante e hipnótica -que también transmite un imaginario mágico innegable- Glowee plantea una nueva filosofía de iluminación más armoniosa y creativa. Y es una opción aplaudida por quienes defienden la necesidad de reducir la contaminación lumínica en las ciudades.
María Dénia




