UÑAS DE GATO, por qué no debes cortarlas

Tienes alternativas para proteger tus muebles

Cortar las uñas a tu gato es la solución fácil cuando te rasga el sofá, te saca hilos de la alfombra o te raya las patas de la mesa. Pero si lo haces le estás dando un duro golpe a su equilibrio a su personalidad y a su defensa. No es como cortarte las tuyas. Te damos razones para no cortárselas y sugerencias alternativas

No cazará ratones

Es broma, pero es que el gato sin uñas no es gato. Los gatos son cazadores increíbles, trepan árboles en segundos escaladores y saben defenderse de cualquier ataque, todo eso gracias a sus uñas. Incluso en un piso, los usan todos los días, tal vez lo sabes demasiado bien, pero aún así tenemos que convencerte de respetar a tu gato como es.

Musculoso gracias a sus uñas

Los gatos clavan sus uñas para estirarse, para hacer ejercicio, para relajar sus músculos, para jugar… Las uñas forman parte de su forma física y su buena salud. Si se las cortas le estarías impidiendo crecer con buena salud y le impedirías hacer actividades que le dan seguridad. Se resbalaría al trepar a un árbol si llega un perro, perdería control del equilibrio y si tu gato se acobarda por inseguridad en sus patas podrá desarrollar enfermedades asociadas a la pérdida de movimiento, como la artrosis y artritis.

Si quieres a tu gato… le quieres entero / PEXELS – Alexandra Holbea

Sin seguridad, mal carácter

Sin sus uñas tu gato se siente indefenso, y aunque viváis en un piso, sin capacidad natural para cazar una polilla o una cucaracha, el animal pierde confianza en sí mismo, y se vuelve más agresivos para compensar su malestar.

Aunque algunos gatos lo soporten, hay alternativas mucho más suaves. Por tanto, cortar las uñas no es una simple manicura. A lo sumo te recomendamos que limes ligeramente las puntas, que hecho con cariño casi le parecerá un masaje.

Uno: edúcale, «el sofá NO»

Es un bulo que los perros aprenden y los gatos no. Claro que puedes acostumbrar a tu gato a no arañar un sofá. Ten paciencia, eso es todo. Y cada vez que eche la zarpa a donde no debe, dale una voz en alto. No le pegues, funcionará mucho mejor un rociado de spray de agua en el lomo. Eso funciona siempre, ¿verdad?

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Dos: Dale una alternativa

Como tu gato no frota las uñas por capricho sino por necesidad vital, tendrás que darle una opción B al sofá, por ejemplo un felpudo de arpillera forrando una pata de una mesa. Pon más de uno por la casa, para que se acostumbre a usarlos.

Si no tienes un jardín con arbustos que le sirvan de desahogo, pon en casa un tronco / PEXELS – Amonkira

Y tres: un tronco de trepar

A tu gato les gusta trepar. Y es un gran ejercicio para su forma física, como ya deben saber bien tus cortinas… Una opción es que le compres un poste de trepar, tapizado en arpillera o incluso de madera. ¡Si le coge el gusto os habréis hecho un favor mutuo!

Redacción BE OnLoop

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